''JESUCRISTO ES EL VERDADERO DIOS''

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El justo por su fe vivirá

Introducción: El nombre Habacuc quiere decir "el que abraza, pero no en el sentido romántico, sino en el sentido de consolar y este es un gran libro de consuelo. El consuelo posiblemente sea el problema más penoso con el que se tienen que enfrentar los seres humanos: es decir, la gran interrogante de por qué Dios permite que sucedan ciertas cosas. No conozco una pregunta más actual e importante que esta. Al leer esta profecía de Habacuc descubrirá usted que el problema con el que tuvo que contender y sobre el cual acabó por averiguar la respuesta, hizo posible que se convirtiese en consolador y en uno que podía abrazar a su pueblo en su sufrimiento, y es exactamente el mismo problema con el que nos enfrentamos nosotros actualmente. Porque el profeta vivió en un tiempo muy parecido al nuestro, un tiempo en que todo estaba saliendo mal. Vivió en una época en la que hubo una gran corrupción nacional y aflicción, en el que la nación y la tierra estaba llena de violencia, de odio y de estallidos de maldad. Su aflicción se ve reflejada en las primeras frases del libro (capítulo 1, versículos 1-4):


He aquí que aquel Cuya alma no es recta, se enorgullece; Mas El justo por su fe vivirá. (Habacuc 2:4).


El mundo parece estar bajo el dominio del mal. Al igual que Habacuc, los cristianos nos sentimos enfadados y muchas veces desalentados cuando vemos lo que está sucediendo. Habacuc se quejó a Dios vigorosamente en cuanto a eso. La respuesta que Dios le dio es la misma que nos daría a nosotros: ¡Ten paciencia! El Señor Jesucristo dice llevare acabó mis planes a su debido tiempo. No es fácil ser paciente; sin embargo, es bueno recordar que Dios aborrece el pecado aún más que nosotros. El castigo del pecado llegará con certeza. Como le dijo Dios a Habacuc: esperalo. Que tu confianza sea plena en Dios esto significa confiar en Él aun cuando no comprendamos por qué las cosas ocurren de esa forma.

En aquellos tiempos de Habacuc los malvados babilonios confiaban en sí mismos y por eso caerían, la Biblia dice mas el justo por su fe vivirá, este versículo ha inspirado a un gran número de cristianos. Pablo lo cita en Romanos 1:17 y en Gálatas 3:11. El escritor de Hebreos lo cita en el capítulo 10:38, justamente antes del famoso capítulo de la fe. Y resulta de gran ayuda a los cristianos que tienen que vivir tiempos difíciles sin ver señales de esperanza. Los creyentes deben confiar en que Dios dirige todas las cosas de acuerdo con sus propósitos.

El libro de Josué nos describe que los Israelitas demostraron tener fe al confiar todos los días en Dios en cuanto a la salvación y dirección. Recordando cómo Dios había cumplido todas sus promesas en el pasado, desarrollaron una firme confianza en que Él seguiría siendo fiel en el futuro.

Nuestra fuerza para hacer la obra de Dios resulta de nuestra confianza en Él. Sus promesas nos aseguran su amor y su presencia que ha de guiarnos en las decisiones y luchas que enfrentamos. La fe comienza cuando creemos que podemos confiar en Él. (Josué 17: 12)

En (1 de Reyes 1:7) Elías fue uno de los primeros profetas más importantes que Dios envió tanto a Israel como a Juda. Quedaban ya pocos sacerdotes de la tribu de Levi, la mayoría se habían ido a Juda, y los sacerdotes designados por los reyes de Israel eran corruptos e ineficaces. Debido a que no había algún rey o sacerdote que llevará la Palabra de Dios al pueblo. Dios llamó profetas para que trataran de rescatar a Israel de su decadencia moral y espiritual estos hombres eran hombres justos que deberían alentar al pueblo y a los líderes a regresar a Dios.

Aquéllos que adoraban a baal creían que era dios que traia lluvias y las cosechas abundantes. Así que, cuando Elías entró con el rey y le dijo que no habría lluvia Acab se quedó consternado, los sacerdotes de baal no podían hacer llover. Elías confrontó al rey con mucho valor y le habló de un poder mayor que cualquier dios pagano: el Señor Dios de Israel. Cuando la rebelión y la herejía estaban en pleno apogeo en Israel, Dios escuchó a este hombre justo a este hombre de fe a Elias el Tisbita, Dios le respondió con acciones no solo con palabras.

El la biblia en el Antiguo Testamento así como en el Nuevo Testamento, encontramos muchos ejemplos de como Dios ayudó a muchos hombres y mujeres, justos llenos de fe, que pusieron su confianza en Él. (Mateo 8:23-26, Marcos 2:4-5, Lucas 7:7-9).

Ahora muchos nos preguntamos ¿Qué es fe?. Fe es una palabra con muchos significados. Puede significar fidelidad (Mateo 24:45), confianza absoluta, como lo demostraron muchas personas que fueron a Jesús buscando sanidad (Lucas 7:2-10). Puede significar una esperanza confiada (Hebreos 11:1). O como Santiago menciona creencia muerta qué no se muestra en buenas obras (Santiago 2:14-26). (¿Qué quiso decir Pablo cuando en Romanos, habla de la fe salvadora?

Debemos ser muy cuidadosos para comprender cómo Pablo usa la palabra fe debido a que la relaciona con la salvación. No es algo que debemos hacer a fin de ganar la salvación; si fuera así, la fe sería solo una obra más y Pablo establece con claridad que las obras humanas nunca podrán salvarnos (Gálatas 2:1-16). En cambio, la fe es un don que Dios nos da porque es nuestro Salvador (Efesios 2:8). La gracia de Dios es lo que nos salva, no nuestra fe. En su misericordia, sin embargo, cuando Él nos salva nos da fe, una relación con su Hijo que nos ayuda a ser como Él. Mediante la fe que nos da, pasamos de muerte a vida (Juan 5:24).

Aun en el periodo del antiguo testamento, la gracia, no las obras, fue la base de la salvación. Como Hebreos señala: <<Porque la sangre de toros y de los machos cabrios no puede quitar los pecados>> (10:4). Dios procuraba que su pueblo, mas allá de los sacrificios de animales, lo viera a Él, pero a menudo ponían su confianza en el cumplimiento de las demandas de la Ley: llevar a cabo los sacrificios ordenados. Cuando Jesús triunfo sobre la muerte, canceló los cargos que existían en nuestra contra y abrió el camino al Padre (Colosenses 2.12-15). Debido a su misericordia nos brinda fe. ¡Qué trágico que convirtamos la fe en obras y tratemos de efectuarlas dependiendo de nosotros mismos! No podemos acercarnos a Dios mediante nuestra fe, nunca más como en el antiguo Testamento la gente se acercaba a Dios a través de sus sacrificios. En lugar de eso debemos aceptar su ofrecimiento con acción de gracias y permitirle plantar la semilla de fe en nosotros.

Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. (Romanos 1:17). El evangelio muestra cómo Dios es justo en su plan para salvarnos y cómo puede hacernos aptos para vida eterna. Al confiar en Cristo, entramos en buena relación con Dios. Del principio al fin Dios nos declara justos por fe y solo por fe. Pablo cita (Habacuc 2:4). Cuando Habacuc dijo <<vivirá>>, quizás se refería solo a la vida presente, pero Pablo amplía el concepto para incluir la vida eterna. Al confiar en Dios. Obtenemos la salvación; hallamos vida ahora y para siempre.

Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. (1 de Corintios 13:13).

En la sociedad que vivimos actualmente es una sociedad moralmente corrupta hoy el amor como en el tiempo de la sociedad de Corinto es un término confuso con un significado sin importancia. Hoy la gente vive confundida todavía con lo que es el amor. El amor es la más grande de las cualidades humanas y es un atributo de Dios (1 de Juan 4:8). Involucra servicio sin egoísmo, da evidencias de que usted aprecia. La fe es el fundamento y el contenido del mensaje de Dios, la esperanza es la actitud y el enfoque, amor es la acción. Cuando la fe y la esperanza están en línea, usted posee la libertad de amar realmente porque llega a comprender cómo ama Dios.

Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor. Porque andamos por fe, no por vista (2 de Corintios 5:6-7).

Si creemos en Jesucristo podemos poseer la misma esperanza de Pablo de que tenemos vida eterna con Cristo.


Por fe

(Hebreos 11:1-39)
Dos palabras describen nuestra fe: Confianza y certeza. Estas dos cualidades necesitan un punto inicial y un punto final seguros. El punto inicial de la fe es creer en el carácter de Dios: Él es quien dice ser que es. El punto final es creer en las promesas de Dios: Él hará lo que dice. Cuando creemos que Dios cumplirá sus promesas, a pesar de que todavía no las vemos en realidad, mostramos verdadera fe. Dios habló y creó de la nada el universo; declaró que sería y fue. Nuestra fe esta puesta en el Dios que creó el universo con su palabra, la palabra de Dios tiene un poder impresionante. Cuando Él habla usted oye y responde. 

Cuándo el sufrimiento tiene lugar muchos dicen ¿porque ami? sienten como si Dios los hubiera abandonado, en realidad vivimos en un mundo malvado, y la vida incluye mucho sufrimiento, incluso para los creyentes. Podemos tener consuelo al saber que Jesucristo sufrió y mucho más que nosotros. Él comprende nuestros temores, nuestras debilidades y nuestros desalientos. Ha prometido no dejarnos nunca e intercede a nuestro favor en tiempos de dolor, persecución o sufrimiento debemos confiar plenamente en Cristo. Porque el justo por su fe vivirá.


¡Dios los bendiga!

Por: Pablo Flores Quevedo
Junio de 1990






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